Residencia fiscal
El primer paso es comprobar si existe residencia fiscal en España conforme a los criterios legales. No basta con el domicilio o el empadronamiento: se valoran los días de permanencia, el núcleo de intereses económicos y determinadas presunciones familiares.
Rentas del trabajo
Incluye salarios, pensiones, prestaciones y retribuciones en especie. Se revisan las retenciones practicadas, los certificados de empresa, gastos deducibles admitidos y posibles situaciones de más de un pagador.
Autónomos y actividad
En actividades económicas es importante ordenar ingresos, gastos afectos, amortizaciones, retenciones y pagos fraccionados. La factura y el justificante de pago son piezas esenciales de la documentación.
Alquileres e inmuebles
Los inmuebles pueden generar rendimiento del capital inmobiliario, imputación de renta o una ganancia o pérdida al transmitirse. Contratos, recibos, gastos, mejoras y fechas de adquisición cambian el resultado.
Ahorro y patrimonio
Intereses, dividendos, fondos, acciones, criptomonedas u otras inversiones requieren identificar la entidad, la fecha, el valor y las retenciones. Las pérdidas y ganancias pueden compensarse en ciertos términos.
Reducciones y deducciones
La situación familiar, aportaciones, donativos, vivienda en supuestos aplicables y beneficios autonómicos pueden modificar la cuota. Es recomendable conservar justificantes y comprobar los requisitos concretos.
Cómo preparar la declaración
Reúna datos fiscales, certificados de retenciones, información bancaria, escrituras, contratos, recibos, justificantes de gastos y documentos de transmisiones antes de revisar el borrador.
Errores que conviene evitar
Aceptar todos los datos sin contrastarlos, omitir rentas del extranjero, deducir gastos sin soporte suficiente o no revisar una venta, una herencia o un alquiler son errores habituales.